lunes, 5 de agosto de 2013

l

un policia
se acomoda los
huevos.
Más allá
del sueldo miserable,
tiene poder
por sobre esos
que creen
que pueden cambiar las cosas.

Escupe.
Orgulloso, me mira
y dice:
-quedate tranquila, estás segura ahora.


Yo me acuerdo
de aquel cana
que paraba por mi escuela,
pobre tipo,
yo lo odiaba
y le ponia siempre
mala cara.
Un día, mientras fumaba,
me conto
que a el
le ponia mal que lo mandaran a reprimir,
era siempre la tarea que trataba de esquivar,
el sueldo lo necesitaba
y otra no quedaba,
pero me decia bien bajito
que a nosotros nos bancaba.






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