jueves, 28 de enero de 2010

la musiquita

I

Están en la calle, todos. Solo se escucha una música repetitiva y chillona ( “la de su corazón”) *PAMPARIPARÁPÁ*
Sus pestañas hacen 1,2 y 3,4 al ritmo mismo come su helado y se aferra a la botella de coca cola vacía en sus manos.
-¿y che?
-ahí va
A continuación el hombre de sus sueños le muestra una bicicleta repleta de papelitos de colores, en algunos pueden leerse destinos turísticos o no: “parís”, “plaza san martín”, “mar azul”, “Londres”, “Valeria del mar”, “ casa de la tía josefina”, “Jujuy”, “Neuquén”, “la polinesia”, etc.
Ella se monta en la bicicleta abrazada a él y ambos comienzan a elevarse.

II

cincuenta relojes marcan la hora. en distintos idiomas, una voz en off, dice: ¡por favor no olvide su hora, sea paciente y memorícela! y luego agrega: ¡no llegue tarde!
se ve una larga fila de gente de todas las calañas, todos repiten como loros.
(cuatro y media, dreiundzwanzig fünfundvierzig, half past fem, quatorze et trente-deux…). el murmullo es intolerable.

III

la fila avanza. La chica y su bicicleta ( sin hombre), llegan al mostrador:
-Muy bien! holaquetalcomolevadigamesuhora.
-¿qué hora?
-jájábuenchiste,peroNOHAYTIEMPO.
-es que yo estaba viajando, cuando de repente…
-NO HAY TIEMPO, TOMARÁ LA HORA DEL DE ATRÁS.
-pero…
-adiós.
todo desaparece, el aire se llena de purpurina violeta.

IV
mi pájaro se murió. MI PAJARITO SE MURIÓ, ¡MI PAJAR-O, MURI-Ó”
se ve a una nena con una jaula vacía llorando, pronto nota la presencia de la recién llegada.
-me gusta tu vestido.
-¡gracias! ¿pero me podrías decir donde estoy?
-acá.
-ya sé que acá, ¿pero esto donde queda?
-no sé, yo solo conozco acá. ( la nena y la mujer comienzan a exasperarse).
-¿ajam y como salgo de “acá?¿ cómo se llama este lugar?
-no se sale de “acá”. ACÁ ( señala un cartel)
-pero hay un error, porque yo estaba viajando con mi novio, bah no es mi novio, con mi chico, e íbamos a ir a todos los mejores lugares…y
-no importa, estamos acá y en acá nos quedamos.

V
la mujer está peinando a la nena, ambas han crecido.
-quizás algún día podamos estar “allá” ( señala un cartel colorido)
-es que “allá” solo está la felicidad, los felices bah.
-yo soy, o era feliz.
-yo no. mi canario se murió.
-si, ¿pero yo que tengo que ver? yo era feliz.
-es que seguís sin entender nada.
-¿qué?
-vos eras mi canario.


final alternativo.

la niña comienza a desvanecerse y ahora todos estamos en la calle corrientes, o en una plaza a punto de quemar uno con Julián, el no hombre de sus no sueños.

miércoles, 20 de enero de 2010

clarita, la marina.

Escena I.

Suena una música calma, plena ciudad, se ve caminando a una pareja por corrientes y callao tomados de la mano. Ella lleva un vestido azul de verano y el unas bermudas, porta una gran barba. Son jóvenes.
La música calma para y suena el ruido de la ciudad: bocinas de autos, gritos, celulares sonando, niños llorando, etc.
La pareja entra a una plaza, ella elige un árbol y se siente, doblando las piernas para que no se le vea la bombacha, igual se ve. El esta detrás de ella, masajeándole la cabeza.
El sonido ambiente para, ella empieza a hablar y se enfoca su cara en primer plano.

-yo sé hacer ensalada.
- ¿qué decís jime?

Ahora se enfoca solo su boca, sus labios moviéndose, estos deben estar pintados de rojo.

-primero pones una pechuga en la plancha, la salas y le pones pimentón, después picas el tomate y luego lavas cinco hojas de lechuga (no más, porque da acidez) y la picas también. Luego cortas el pollo en cubitos y se los metes. En el horno, pones una rodaja de pan lactal en cuadrados, y tipo se los metes. Agarras una cuchara con mayonesa de oliva, la mezclas y la metes a la heladera.

Ahora el enfoque esta sobre el, su boca, mueve los labios.
-no entiendo.
(El enfoque sigue sobre el)-que me quiero ir a la playa, a santa clara.
-pero, mi amor, nos íbamos a ir a Uruguay.

YO ME VOY A SANTA CLARA (se la muestra parándose y girando, su vestido vuela)

-Jimena estás loca.
-si, ¿Y? vayamos a santa clara y yo te cocino.



Escena II.

Se enfoca al mar por cinco minutos. Se vuelve a la playa, se ve a una señora grande tomando sol con una malla de otra época y un sombrero, a su lado un señor con ojotas y medias, lee el diario.
Un vendedor grita: CHURROS, un nene come choclo con manteca, dos adolescentes se besan en los medanos, y una nena hace un castillo de arena.
Todo con música tipo rock.

se observa a la señorita de la escena anterior, sentada en una reposera a rayas rojas, atraviada con ropa de playa, su novio lee un diario socialista y se sonroja al releer una nota escrita por él.
Ella mientras come un helado de frutilla, con cara de aburrimiento.

-¿sabes que es lo que pasa, Pablo?
-¿y ahora que?
-a vos no te gusta mi ensalada.
- pero Jimena, para de decir pelotudeces, que vinimos a santa clara del mar por vos. Y mira lo que es esto, un vejestorio.
-es que el nombre sonaba tan magnifico, tan prometedor. Quizás aquí podríamos tener un hijo, y hasta vivir acá.
-¿un hijo? ¿De verdad, me lo decís mi amor? porque yo quería decírtelo hace un tiempo, pero pensé que no querías saber nada. Como no estamos casados…y yo no creo en el casamiento.
- yo quiero un vestido blanco de lino con perlitas o diamantes pequeños incrustados y una pequeña tiara y la iglesia de santa carmen que queda en Belgrano, y el salón, ese grande, que queda en puerto madero, donde tu hermano festejo su aniversario, y una luna de miel en cualquier lado de Europa.
-vos no me podes estar hablando en serio Jimena, eso va en contra de todos mis principios.
-ya lo sé, Pablo, pero era un chiste. Claro que quiero tener hijos con vos.


Escena III.

Interior de un departamento de tres ambientes. Decorado vulgarmente, moda playa (léase sabanas a rayas, cuadros de un atardecer y sillón y mesa recubiertos de plastico o sea cobertor)
Jimena está sentada en el balcón leyendo, y Pablo intenta cocinar una comida gourmet con los pocos utensillos que dispone.
La cámara enfoca a Jimena, sus piernas y su sonrisa.
- ¿y te gustaría tener una nena o un nene?
- una nena.
- a mi un nene. Le pondría Gastón o Alejo como el Ale.
- Si fuera nena, me gustaría que se llamase Josefina como mamá.
- ¡NO! mejor Alfonsina como storni.
- ¡pobre piba, ni nació y ya la queres matar!
- bueno alfonsina no, Violeta.

Escena IV.

Ahora están en el cuarto, fornicando, no se los ve. Se escuchan los gemidos. De repente, se escucha la voz de Jimena.
-Pablo, yo no te quiero más.

viernes, 15 de enero de 2010

lo que siempre cante, pero con frijoles.

"she says"

me gusta tu lope
nena.
vamos a fumarnos uno, mientras nos reimos
de vos
y tu poca percepción
social. te prometo
que despues bailamos
algo
y comemos "guacamole"
en lo de beto.
eso si,
a las diez me voy,
que me esperan
-¿quienes?
LAS DE SIEMPRE.

si la policia me quiere seguir...

roque FELER.
que ganas de escribir
una cancion
que te estruje el corazon.
"se me olvido, olvidarte".

pero ESCUCHAME, listen to me
pero con atencion
y sin trampas.
ahora no me gusta la seven UP
ni el pasto.
solo tomo cocucha
en el cafe
con ines.

Y si se te
ocurre
pasar
trae facturas,
tipo dos churros
y tres vigilantes.

acá te va.

Mambo, salsa
y casi siempre merengue
y pocas veces, muy
"AZUCÁ morena, chico"
el té chino de la avenida
moscú
sabe a rata,
es que huele
como caca ( tachado)
y suele beberse
en compañia de
prostitutas baratas
que también saben a
pobreza refrita,
en moscú, donde están
el té chino, las putas
baratas y celeste
siento la vida
un poco "más mejor",
pero después pierdo la
fé y lloro ( after copula)
por tanta miseria
mistica disfrazada
de "diversión".

sábado, 9 de enero de 2010

felisa me muero II.

no se puede creer
el calor
que hace aca
señora ROSA.
no se puede creer
que su hijo
siga manejando ese cacharo
DON ROQUE.
ahora si, lo que me creo
ES QUE LA PLATA SIRVE
PARA TODO.
porque yo tenia un perro muerto
y le di un peso
y revivio!
me dijo:
-CHE NO SEAS RATONa. y comprame un jugo tambien.

tambien existe
el amor
con plata.
que es tan bueno
como el de verdad.
pero algo hay que envidiarle a los
pobres cristos
de la chusma
Y ES el pis.
por eso siempre se lo pedimos
en los muestreos.
es tan claro y fino, el nuestro
es NARANJA, por la contaminacion
en una chocolateria
en santa fé
venden
alfajores irreales
con sabor a miel
y elefante.
yo prefiero
comer barro
cordobés
porque no tiene hormigas
y sabe mejor.

me molesto
no encontrarme
en esa lista.
pero todos sabemos
que las cosas son como son.

y es feo escuchar
la misma musica
pero cantada
CON OTRO FLASH.
aunque suena tanto mejor,
que quisiera saber bailar
y reinar la pista.
para no verte mas
y perderme en el chocolate
de santa fe.
y con la musiquita
que tanto le gusta
a tu corazon.
nos bebimos
todo el te
chino
y japones
que habia en tu casa
y ahora estamos tan felices
que no distinguimos
LA ROSA ROJA
de rosalia,
que es la que te limpia
el culo
cuando vos no podes
ni pensar.

pero ¡cuidado!
todavia queda cafe
en la alacena

y tambien, tambien HAY
magdalenas con sabor
a TE.
i wanna make you flashear.

tengo unos anteojos
amarillos
y me compre
tambien zapatos
de colores tipo azul ciam.
y un vestido fuxia, y una
cartera verde gusano.
todo esto me compre
para vestirte
de FLASH FLASH.
porque tenemos una fiesta de
difraces
y yo siempre quise ese difraz,
pero "eso no es decente, HAY QUE USAR
DIFRACES RENTABLES".
tengo olor a perfume
de hombre
y no tengo muchas ganas
de correr a la ambulancia.
y vos solo me hablas
DEL MAR
y la arena.

tomatelas
y deja de mascar
PARA DE MASCAR
ese chicle
que te comiste
hace cinco dias
ya debe tener sabor a caca
frutal.

pero vos no entendes
que no se hacen esas cosas
porque sos medio
tontito.
y solo escribis
esas porquerias
que tanto no me
gustan
y comes pandulce.
CON CHOCOLATADA!

viernes, 8 de enero de 2010

¡feliz año nuevo! ( felisa me muero I)

con cinco cerezas
podria contentarme
y sonreir
con cien pedazos
de mantecol
podria hacer Nada.
porque no em gusta el mantecol
y creo que te acordaste tarde.
igual todo bien, porque siempre
hay que tener modales
y decir "muchas gracias, pero no, me siento mal- del corazon-"

entonces
estabamos en una moto
que compraste ayer
y me dijiste
YA FUE
y nos fuimos a mardelplata
a robar galletitas de chocolate
de los bares ( esas que te dan con el café)
y cuando nos descalzamos
y tocamos el mar
me acorde de
que
habiamos dejado LA HORNALLA PRENDIDA.
re apurados volvimos
y encontramos a chiqui muerta.

estamos en la terraza todos.cáp 3

Capitulo 3
Llego a su casa y lo primero que hizo fue llamar a Sebastián para contarle que había conseguido el disco y que se dispondría a escucharlo apenas cortara con él.
Sebastián, estaba contento, siempre era ella la que le recomendaba música y libros. Sebastián era una especie de novio de cecilia, la quería mucho. Lo había conocido en una de las tantas fiestas de sus amigos de puan, el sí estudiaba letras y ya estaba casi por la mitad de la carrera. Era de esos tipos que a primera vista, te parecen tan buenos que no les queres causar ningún mal, el siempre estaba. No era lindo, y eso le molestaba a cecilia, no por una cuestión superficial, ya que siempre había aborrecido ese tipo de conducta, sino porque realmente le gustaba la belleza. Ella se jactaba de carecerla, por eso le gustaba que sus novios la tuvieran. Sin embargo, la bondad pura de Sebastián la hacia olvidarse de todos sus prototipos.
Le comento que se había encontrado con un ex conocido, un ex compañero. También le dijo que se sentía medio mal por como lo había tratado. Su novio se rió: “ vos siempre con ese carácter tan dócil y ameno”.
Luego de unos diez minutos de decirse que se amaban de forma muy cursi, puso el disco que había comprado, se tiro en la cama. Se puso a observar el cuadro que había hecho en tercer año, y que ahora se encontraba colgado justo en frente de su cama, estaba compuesto por unas fotos de la coca sarli cortadas al costado y la cara de una mujer, que parecía una mezcla entre una madre y un travesti, rodeada de colores, de maquillaje y de papel glasé. No era realmente bonito, pero siempre le había parecido que era su mejor obra. Le parecía que su inconsciente se había portado a la perfección en esa pintura.
Estaba de vacaciones en febrero, por primera vez en su vida. Durante su secundaria, ese mes estaba dedicado a preparar las millones de materias que se llevaba y en los dos últimos años, nunca le había tocado rendir un final en esa época.
El disco estaba piola, le gustaba ese tipo de música calma, también le encantaba que le recomendaran discos, sentía que la gente pensaba en ella y en su forma de ser.

estamos en la terraza todos. cáp 2

-Bueno, aquí estamos, contame, ¿Qué tal tu vida? ¿Estas estudiando? Dijo él.
-si, lamentablemente, estoy estudiando cine, más precisamente dirección. Paralelamente estoy haciendo la carrera de letras, pero eso va más lento. Es un poco ilógico, de todas formas.
-¿Por qué?
-porque debería haber estudiado primero letras, como para laburar, dando clases o algo y después hacer cine, porque con el cine mucho no podes sacar, al menos al principio. ¿y vos, contame, que estás haciendo de tu vida?
Lo miraba mucho, miraba su forma de comer el helado, el era de los que lo mordía, ella prefería chuparlos hasta el final.
-yo ya me recibí. Soy físico. Ahora estoy dando clases en el colegio, justamente.
-ah! Mirá vos. ( ¡que pelotudez! Salí del cascaron, PICHON!)
-si, las cosas no cambiaron mucho. ¿Y seguís militando?
-no, la verdad es que deje de militar, me hinche las pelotas. Igual es una gran dicotomía en mi cabeza, la de la militancia.
-¿ah si? Expláyate
No tenia ganas de hablar, sinceramente, estaba cansada y no quería explicarle los porqués de su vida a este flaco del que ni se acordaba y con el que había compartido tan pocas cosas, de hecho se sorprendía de que el siguiera recordándola. Estaba incomoda y le dolía la cabeza.
-disculpa, pero me tengo que ir.
-uh, ¿pero pasa algo? ¿Nos podemos volver a ver?
-eh si, cuando quieras.
-bueno, dame tu teléfono entonces.
-156789043. Chau.
Se fue, se sentía mal, pobre chico, toda la buena onda había tenido y ella como siempre mandaba todo y a todos al carajo. Caminaba rápido, tenia ganas de irse, de irse A LA MIERDA.
Quería volver al parque, a comprarse el libro, pero no quería volver a encontrarse con algún conocido. Decidió irse al centenario, ese parque era demasiado grande, como para que alguien la encontrara. Llego, hace mucho que no iba, estaba igual que siempre, nunca había sido muy habitué del “cente” como le decían sus amigos, solo iba cuando no quedaba otra y siempre se perdía. Igual le reconocía una cierta belleza.
Se tiro en el sopi, o mejor dicho en el pasto, era un poco incomodo porque tenia puesto un vestido y tenia que hacer malabares para que no se le viera todo, sin embargo, era justamente así como quería estar.
Quería recordarlo todo sobre Alexis. Era una de sus obsesiones secretas, La de recodar todo sobre todos. Estaba segura de que en alguna parte de su cerebro estaba la información, la búsqueda involucraba recuerdos de los que no tenia intención alguna de acordarse.toda esa información, la abrumaba. No habían salido tan bien, las cosas, en su último año en EL colegio, el gran colegio de la patria, como le molestaban ese tipo de alusiones.
Su memoria encontró el archivo que estaba buscando, y así fue como se dio cuenta, de que su relación con el muchacho en cuestión, no había sido solo un intercambio de frases, sino más bien un intercambio de puteadas. Ahí recordó bien, él no había estado en su agrupación, o quizás si antes de la ruptura, él era de los que se había ido: un chino pelotudo.
No le importó demasiado esto, simplemente le molesto haber confundidose en un primer momento. Se puso a pensar en ella, en su forma de hacer política, en esos años de militancia.
Ella siempre había sido muy escéptica, para ella la revolución era un hecho inconcebible por lo utópico. Sin embargo, le parecía, que, aun así, debía moverse por cambiar las cosas e intentar lograr triunfos parciales. Le costaba mucho expresar la mayoría de sus opiniones, ya que nunca se había sentido totalmente habilitada para hacerlo; ella misma se autolimitada. Como ya dijimos antes, era una hipócrita que odiaba a los hipócritas, y si algo le molestaba en el mundo, eran los militantes hipócritas, ¿que ironía no?
En sus primeros años, le molestaba saber o darse cuenta de que un montón de pendejos estaban ahí para hacer face, porque quedaba bien o porque tiraba facha. Sabia también, que cada vez eran mas y le molestaba que muchas veces las agrupaciones se convirtieran en juntadas a boludear, escabiar y de paso ver que onda el centro, que onda el movimiento.
Por todo esto, le costo mucho decidirse a unirse a su primer agrupación, hablaba poco, discutía con los compañeros con los que mas confianza tenia y laburaba un montón. Su época preferida, era la de campaña, ahí si, sentía que todo era posible. Sentía que “estaba haciendo un mundo mejor”. Aunque también era la que mas la decepcionaba, nunca había pertenecido a las ganadoras. “acostúmbrate” le decía su vieja, “a los troskos los odian en todos lados”.

estamos en la terraza todos. cáp 1.

Estaba vestida perfecta y adecuadamente, muy acorde a la situación. Era una chica impecablemente desastrosa, todo en su vida desentonaba con una armonía digna de Beethoven, ese día había decidido salir sola, porque estaba harta de los horarios y las demanda de los otros, quería hacer lo que ella quería, cosa que en ese momento no tenia muy clara. Pensó en ir a caminar por Palermo, después en ir a pasear por la plaza serrano, aprovechando también los tan lindos modelos que allí se venden, pero luego se dio cuenta de lo que andaba necesitando era aire y un libro. Necesitaba poner sus neuronas a funcionar, concentrarse en una historia e inspirarse para poder escribir la propia.
Quería estar linda, así que se puso el vestido que había comprado hace dos días en la feria americana, era largo, larguisimo, pero le gustaba, le daba un aspecto bohemio que le sentaba bien.
Agarro su morral, y se fijo que había dentro: las llaves, el suplemento de un diario, boletos de subte, su billetera con plata y una caja de puchos semi vacía, se puso a buscar el encendedor, no lo encontró, así que decidió robarle uno a su madre, era rojo, lindo color.
Agarro monedas del cenicero y se fue.
¿A dónde vas pregunto su hermano? Salgo con una amiga, contestó.
Le sorprendió su respuesta, ¿Por qué le había mentido? Quizás era cierto eso de que le aterraba la soledad, de todas formas no era el miedo a estar sola, sino a que la vieran sola, a que la sintieran sola.
Camino cuatro cuadras a la parada, recibió dos piropos, por llamarlos de alguna manera en el camino y se sentó a esperar en el escalón del nuevo local que ahora se encontraba allí, le molestaba soberanamente la aparición de ese negocio.
El colectivo llego vacío, como siempre.
-1.25 por favor. Gracias.
Se sentó en uno de los bancos solitarios de la izquierda y apoyo las alpargatas en la barandita del costado de la pared, no sabia como se llamaba, para ella era el apoya pies, era una costumbre, le gustaba hacerlo.
Miro por la ventana todo el viaje, pensaba en todos y en ninguno.
Empezó a ver a todos sus amigos y conocidos, y a hacerse una reseña mental, cuando era chiquita sentía que estaba en un programa, por lo que siempre que un suceso de su vida le parecía llamativo, o alguna de sus actuaciones inexplicables, le indicaba al publico el porque de su procedimiento, con los años perdió la costumbre, aunque a veces mentalmente se descubría haciéndolo, solo que ya no era un programa de tv, sino, uno de radio
Llegó. Camino por acoyte hasta Rivadavia, luego por Rivadavia hasta el parque.
Hizo dos paradas en su camino, la primera para comprar cigarrillos ( “hola, un lucky diez, gracias”), siempre que paraba a comprar puchos, pensaba que debía cambiar de marca, que estos ya no los soportaba, que se había aburrido, pero siempre los pedía.
Se había vuelto un hábito.
La segunda para saludar a alguien indeseado, una amiga de su madre. La molesto cruzársela, cuando era mas chiquita y recién empezaba a fumar, era uno de sus grandes temores. Incluso, luego de que su madre se enterara, ella seguía temiéndole. Le importaba mucho conservar las apariencias en ciertos círculos, para las amigas de su madre, ella era una santa, una niña digna de confianza, luego de otros incidentes de su adolescencia, esa apariencia se había caído a pedazos, ella igual simulaba no saberlo y seguía imitando el papel que tanto le pesaba y que con tanto gusto insistía en cumplir.
Por fin llego a su tan querido parque, te tenia abandonado pensó, y primero se dio el gusto, de dar una vuelta por él. Estaba tan lleno de recuerdos que se asfixiaba, sin embargo, eran en su mayoría, buenos. Paso por el lago y por los juegos, le dieron ganas de hamacarse, pero todas estaban ocupadas por sus legítimos dueños.
Se prendió un pucho y abrió un cuaderno, anoto dos o tres oraciones.
Se levanto y camino hasta la parte de los libros usados, tenía ganas de leer algo, pero algo realmente interesante, tenia algunos en mente, pero igual le gustaba hojear en busca de sorpresas y nuevos autores.
Siempre empezaba de atrás para adelante, era pura costumbre, también quería un disco, uno de jazz que le había recomendado Sebastián.
Fue lo primero que encontró y lo primero que compro, estaba diez pesos. Le agradaba conseguir cosas a la mitad de su valor, y sinceramente no le importaba que estuvieran usadas, de hecho eso les daba un cierto velo de misterio.
Siguió caminado y chusmeando, se puso a hablar con un vendedor sobre una película, un documental mas precisamente, odiaba hacer esas cosas y tener esas discusiones, pero simplemente no toleraba, que la gente se la diera de cosas que no era.
ella lo hacia y lo había hecho toda su vida, pero eso no quitaba su enojo, al fin y al cabo era una hipócrita hecha y derecha.
-¿Cecilia, Cecilia Magarola?
Se dio vuelta bruscamente, no estaba de ánimos como para otro encuentro inesperado.
-si. Contestó con una voz tímida, apenas levantando la mirada.
-¿te acordas de mí?
Ahí fue cuando revoleo totalmente los ojos hacia arriba. ( ¿quién era ese tipo, de la facultad no debía ser, porque sino no le hubiera preguntado si se acordaba de el, ¿seria un primo lejano de esos que le había hecho conocer papa de chiquita? ¿el novio de una amiga?, sinceramente no podía reconocerlo, y no sabia como disimularlo.)
-Soy Alexis, Alexis Munerman
De repente, su cerebro trabajaba a mil, buscaba la fichita de radio con ese nombre, y ahí CLICK.
La información cayó de golpe, todo, era un ex compañero de la secundaria, uno que no era su amigo, lo había conocido por la militancia, pero habían compartido poco, no mas que una o tres reuniones y un par de fiestas, el se egresaba, justo cuando ella estaba empezando a militar.
-si, cómo no me voy acordar de vos ¿cómo estas, che, tanto tiempo?
No era una pregunta falsa, sinceramente le interesaba saber que había sido de su vida.
-bien, che, ¡cuánto tiempo!, ¿estás ocupada? ¿queres ir a tomar un café?
No sabía que decirle, su cabeza en este momento era un maremoto de situaciones, estaban volviendo como flashes todos los recuerdos de su secundaria, de su militancia, de Alexis. Le sorprendía la perfección con la que recordaba cada detalle, cada sensación.
-ehm bueno, dale.
-che si no tenes ganas, no, eh. Todo bien.
-sísí, dale, ¿a donde queres ir?
-y a Venecia, pero bueno, hay que conformarse con lo que se puede.
Ese chiste pelotudo, la había sacado de quicio, ya ni sabía si tenia ganas de irse a tomar un café con ese flaco del cual se acaba de acordar. Había arruinado su salida sola.
-acá seis cuadras hay un lugar que tiene los mejores helados de caballito. ¿No tenes ganas de tomar uno, digo, por el calor?
-okey, dale, si, hace mucho que no como uno.
Caminaron casi en silencio, ambos estaban dándose cuenta de lo incomodo de la situación. Quizás no era incomoda, sino mas bien normal, pero el mal humor de Cecilia y los chistes malos de Alexis, generaban un ambiente agresivo y hasta áspero.
Llegaron a la heladería; Alexis la dejo elegir a Cecilia y pago él. Eso no le molesto a ella, como casi siempre lo hacia, es mas hasta le pareció gentil de su parte.
-frutilla a la crema, con sabayón. Ah y por favor, la frutilla arriba.
-yo quiero dulce de leche granizado con chocolate amargo.
Nunca entendió a los que pedían dos sabores “empalagosos” por decirlo de alguna manera, ella necesitaba siempre un gusto frutal para cortar.

estamos en la terraza todos.