-Bueno, aquí estamos, contame, ¿Qué tal tu vida? ¿Estas estudiando? Dijo él.
-si, lamentablemente, estoy estudiando cine, más precisamente dirección. Paralelamente estoy haciendo la carrera de letras, pero eso va más lento. Es un poco ilógico, de todas formas.
-¿Por qué?
-porque debería haber estudiado primero letras, como para laburar, dando clases o algo y después hacer cine, porque con el cine mucho no podes sacar, al menos al principio. ¿y vos, contame, que estás haciendo de tu vida?
Lo miraba mucho, miraba su forma de comer el helado, el era de los que lo mordía, ella prefería chuparlos hasta el final.
-yo ya me recibí. Soy físico. Ahora estoy dando clases en el colegio, justamente.
-ah! Mirá vos. ( ¡que pelotudez! Salí del cascaron, PICHON!)
-si, las cosas no cambiaron mucho. ¿Y seguís militando?
-no, la verdad es que deje de militar, me hinche las pelotas. Igual es una gran dicotomía en mi cabeza, la de la militancia.
-¿ah si? Expláyate
No tenia ganas de hablar, sinceramente, estaba cansada y no quería explicarle los porqués de su vida a este flaco del que ni se acordaba y con el que había compartido tan pocas cosas, de hecho se sorprendía de que el siguiera recordándola. Estaba incomoda y le dolía la cabeza.
-disculpa, pero me tengo que ir.
-uh, ¿pero pasa algo? ¿Nos podemos volver a ver?
-eh si, cuando quieras.
-bueno, dame tu teléfono entonces.
-156789043. Chau.
Se fue, se sentía mal, pobre chico, toda la buena onda había tenido y ella como siempre mandaba todo y a todos al carajo. Caminaba rápido, tenia ganas de irse, de irse A LA MIERDA.
Quería volver al parque, a comprarse el libro, pero no quería volver a encontrarse con algún conocido. Decidió irse al centenario, ese parque era demasiado grande, como para que alguien la encontrara. Llego, hace mucho que no iba, estaba igual que siempre, nunca había sido muy habitué del “cente” como le decían sus amigos, solo iba cuando no quedaba otra y siempre se perdía. Igual le reconocía una cierta belleza.
Se tiro en el sopi, o mejor dicho en el pasto, era un poco incomodo porque tenia puesto un vestido y tenia que hacer malabares para que no se le viera todo, sin embargo, era justamente así como quería estar.
Quería recordarlo todo sobre Alexis. Era una de sus obsesiones secretas, La de recodar todo sobre todos. Estaba segura de que en alguna parte de su cerebro estaba la información, la búsqueda involucraba recuerdos de los que no tenia intención alguna de acordarse.toda esa información, la abrumaba. No habían salido tan bien, las cosas, en su último año en EL colegio, el gran colegio de la patria, como le molestaban ese tipo de alusiones.
Su memoria encontró el archivo que estaba buscando, y así fue como se dio cuenta, de que su relación con el muchacho en cuestión, no había sido solo un intercambio de frases, sino más bien un intercambio de puteadas. Ahí recordó bien, él no había estado en su agrupación, o quizás si antes de la ruptura, él era de los que se había ido: un chino pelotudo.
No le importó demasiado esto, simplemente le molesto haber confundidose en un primer momento. Se puso a pensar en ella, en su forma de hacer política, en esos años de militancia.
Ella siempre había sido muy escéptica, para ella la revolución era un hecho inconcebible por lo utópico. Sin embargo, le parecía, que, aun así, debía moverse por cambiar las cosas e intentar lograr triunfos parciales. Le costaba mucho expresar la mayoría de sus opiniones, ya que nunca se había sentido totalmente habilitada para hacerlo; ella misma se autolimitada. Como ya dijimos antes, era una hipócrita que odiaba a los hipócritas, y si algo le molestaba en el mundo, eran los militantes hipócritas, ¿que ironía no?
En sus primeros años, le molestaba saber o darse cuenta de que un montón de pendejos estaban ahí para hacer face, porque quedaba bien o porque tiraba facha. Sabia también, que cada vez eran mas y le molestaba que muchas veces las agrupaciones se convirtieran en juntadas a boludear, escabiar y de paso ver que onda el centro, que onda el movimiento.
Por todo esto, le costo mucho decidirse a unirse a su primer agrupación, hablaba poco, discutía con los compañeros con los que mas confianza tenia y laburaba un montón. Su época preferida, era la de campaña, ahí si, sentía que todo era posible. Sentía que “estaba haciendo un mundo mejor”. Aunque también era la que mas la decepcionaba, nunca había pertenecido a las ganadoras. “acostúmbrate” le decía su vieja, “a los troskos los odian en todos lados”.
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