Cuando los elefantes se suben a los trenes, te das cuenta de que todo esta mal, absolutamente y terriblemente mal.
Ayer un elefante, se subió a mi vagón y me miro con esos ojos de elefante que suelen tener y me sentí completamente vacío y aterrado.
Me gustaría haberlo ignorado, ya saben, mirar para otro lado y pensar que se dirigía a otra persona. Pero no pude.
Pase todo el día pensando en él.
¿ que era lo que andaba mal en mi vida?
Al no poder resolver esta pregunta, me canse y me dije que los elefantes no existían.

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