jueves, 3 de enero de 2013

¿año nuevo, vida nueva? 2



Al día siguiente no contenta con mi fallido intento del día anterior, exclamo a viva voz en mi casa, que este año voy a aprender andar en bicicleta, así voy a la facu pedaleando y me ahorro unos buenos cobres. mama estalla en risas, es claro que pretendo demasiado, no puedo ni dar una vuelta a la plaza y ya digo que voy a  andar sesenta cuadras a las siete de la mañana todos los días.
Persuado a mi hermano, otra vez, pobre victima, de que vaya a inflarle las gomas a su bici y me enseñe a dar unos primeros pasos. El pibe va, porque si alguien le hace caso es a mi, además piensa que es una buena idea, el también quiere ganar resistencia para irse hasta el colegio en bici y no gastar plata, vieron, es de familia? 
va al lugar le piden mucha guita porque la bicla esta echa percha, nadie le dio bola por mucho tiempo, pobre…la abandonamos.
Mi hermanito que es un poco más persistente que yo le pide a mama que le compre una, la vieja accede. me dicen, es tu regalo de reyes, porque soy peque y sigo recibiendo, aunque en este caso es absurdo hasta para mi, que me cuesta pasar de lo que digo a los hechos. bueno, traen la bicicleta a casa y me dicen subite.
MOMENTO.
estas cosas requieren de un proceso mental! cierta preparación psicologica, me da pánico escénico, estoy en pijama, mojada, en ojotas. Así no! como diría la chiqui legrand, les afirmo a los gritos y me contestan:
-Siempre igual vos!
pero este año les pruebo que se equivocan, pienso. Me tomo un mate como si estuviera clavandome un shot de tequila y me dispongo a ponerme un lompa mas comodo y zapas e intento montar a ese bipedo metalico que tengo en el garage, no puedo les juro que es muy alto, digo a los gritos, finalmente accedo al asiento, pero jugando con los cambios la pongo en modo hardcore y me cuesta un huevo avanzar, me caigo, pego otro grito, llega el chapista y me retiro con mi cara de nena de diez años avergonzada de ser semejante grandota y no saber ni siquiera subirme a la bici.
se va el chapista. vuelvo a la carga. no hay espacio en este garage! ¿dónde voy  a aprender? mi hermano me dice, en la plaza los nenes chiquitos se van a reír de vos.
crueles infantos. ¿qué les voy a contestar acaso que yo sé la historia de perón y como resolver una ecuación de segundo grado?
no les va a importar. ellos saben manejarse en el mundo a ruedas y yo no.
Triste, vuelvo a la computadora y escribo, que aun sigo atea. las fuerzas superiores a las que me encargo todos los 31 de diciembre siguen haciendo oídos sordos a mis requisas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario