lunes, 18 de marzo de 2013


Decir el nombre de la persona que deseas. Pronunciarlo, nombrarlo al azar, hacerle saber al otro que te importa. Llamarlo. Despacio, midiendo las vocales, buscándole un ritmo. hacerlo presente en cualquier conversación.
La palabra tiene un poder: el de que la creamos real.
al fin y al cabo dicen otros, hablarlo, nombrarlo, llamarlo no es nada. no es acción. no es hecho. su nombre no es lo que es, es solo una etiqueta, pero si vieran que linda etiqueta,bajo la cual lo guardo ahi bien cerquita de mi boca y en realidad cuando pronuncio esas miseras palabras estoy recreandolo, esta vez, desde mi.



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