Siempre que salgo con chicos vamos
a caminar. Una vez me llevaste a una plaza llena de turistas, una vez me
llevaste a una plaza llena de extraños, pero para vos no, porque era tu barrio
y habías creado esa plaza, tenía tu nombre, yo te dije que a tus hijos les
gustaría escuchar esa historia algún día y vos como sos medio goma me dijiste
que a los nuestros y yo entonces, toda apabullada, toda jovencita, porque
aunque no parezca, soy chiquita, te dije que era hora de irme de irme y de que
vos te fueras. Era hora de viajar.
Me dijiste que ahí vivías y me lo
señalaste tanto que me quedo grabado. Vos te fuiste con una mochila a pasear,
volviste un mes después y nunca más me quisiste hablar y yo que ya había pensado
que a nuestro hijo lo tendríamos que llamar eustacio y a la nena angelica por
mi abuela. Pero no. Cada vez que paso por tu casa, me pongo triste, porque
pienso que tus hijos y los mios nunca van a ser los nuestros.

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